Esa palabreja no es fea, no..., pero a nosotras (que lo lúgrubre no nos va para nada) nos da una mijita de mala espina... Porque, si bien su acepción más alegre es la de hueco practicado en la pared donde colocar adornos, también podría referirse a su sinónimo nicho..., ese espacio reservado en los cementerios para guardar restos mortales. ¡Eso nos da más yuyu! Pues investigando, por la curiosidad de la palabra y de su semejanza a la de "horno", hemos descubierto que viene del latín fornix (arco, espacio abovedado...), pero que se contaminó con la forma fornax (horno, hornillo). ¡Así que estábamos en lo cierto! ¡Si es que no se nos escapa una! Pues hay otra teoría mucho más carnal, y es que derivara en la expresión, también latina, fornicinus, y con la que se refería a los hijos bastardos de las prostitutas que ejercían sus "labores" bajo pórticos y galerías abovedadas de las vías públicas. ¡Pero cuánto hemos aprendido hoy, señores! Y todo esto para llegar a la decoración excavada en paredes... ¡qué cosas!
miércoles, 8 de junio de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
¡A bordar!
No somos de trabajos de aguja fina o de punto y ganchillo. Una de nosotras lleva intentando terminar una colcha de crochet ¡aaaños!, lo mismo que un "petit point" de un paisaje escondido en una caja, que a saber dónde estará la caja... Cuando vemos las manos que tienen algunas compañeras blogueras confeccionando colchas, cuadros de punto de cruz, mantelerías... Verdaderos primores que alabamos con el entusiasmo de la envidia sana, y el convencimiento de que nunca llegarán a nuestras vidas ni a nuestros hogares, si depende de estas manitas y de nuestra paciencia y habilidad. Dadnos una brocha y un bote de pintura, una martillo o una lijadora... ¡Esa es la marcha que a nosotras nos va! Aunque se nos vayan los ojos como locos detrás de un buen bordado, y si es para decorar, mejor que mejor, y si es en forma de cojín, ¡amor total! Los consideramos, a pesar de sus dibujos y motivos casi siempre clásicos, un elemento atemporal que casa bien con cualquier estilo decorativo, además de aportar al entorno el valor indiscutible de su factura manual y artesanal.
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Menos mal que la madre de una de nosotras, conociendo a su vástaga... le confeccionó y regaló, hace muchos años, este bonito trabajo que primero lució enmarcado para, tiempo después, transformarse en cojín ¡por supuesto! Y vosotr@s, ¿presumís en casa de algún almohadón de esta factura?
viernes, 3 de junio de 2016
Un mueble itinerante...
Este mueble, que en la casa anterior de una de nosotras se usaba como telefonera, tras el cambio de domicilio no encontraba su lugar ni su función. Se iba moviendo de habitación en habitación a ver dónde encajar, pero nada...
¿Y si no fuera el mueble en sí, sino su aspecto lo que no encaja? Pues nada, a probar un cambio de look, ¡que la pintura a la tiza en blanco roto hace verdaderos milagros!
Suave lijado en aristas y esquinas...
Y, por supuesto, no dejamos fuera los apagados pomos... ¡Ellos también necesitan aclarar su imagen!
E igualmente la lija hace mella en ellos...
¡Y listo!
Junto al sofá y pegadito a la puerta de la terraza, nuestro auxiliar ha tomado conciencia de su belleza y luminosidad.
Vamos a ver si gusta más ahora nuestro mueble a l@s participantes en el Finde Frugal 127 de nuestra amiga Marcela Cavaglieri. ¿Nos acompañáis?
¡Feliz Fin de Semana!
miércoles, 1 de junio de 2016
Amor puro
Sancho Panza, Cuaba, Hoyo de Monterrey, Casa Magna, Don José.... Y dirán ustedes... ¿De qué porras hablan estas dos brujas (oyeeee, ¡de brujas nada, eh!)? Pero si decimos Montecristo, Cohiba, Partagas, Farias, Davidoff... Eso ya va sonando más, ¿o no? Os sacamos de dudas. Todos éstos son nombres de puros, habanos unos y cigarros de otras procedencias otros. Nosotras no estamos muy puestas, todo hay que decirlo, o nada puestas, mejor dicho, porque no los hemos adquirido ni fumado nunca. Ni siquiera nuestros respectivos padres, pero la madre de una de nosotras gustaba de guardar las cajas de estos grandes cigarros, cuando su padre las desechaba tras aspirar el humo de todos los ejemplares de ese peculiar tabaco. Dña. María Pepa le había buscado un uso muy particular a esos receptáculos. En ellos guarda sellos (es una gran coleccionista de filatelia de todas las épocas, aunque centrada en la española), esos que aún no tiene clasificados, y que luego pasarán a sus cuidados álbumes, esos que, por duplicado, está preparando para sus dos hijas con amor y esmero.
Estas cajas nos habían pasado desapercibidas hasta ahora, ¡y mira que tienen encanto vintage! ¿No os parece?
lunes, 30 de mayo de 2016
¡El gran borlón!
En un viaje a Marruecos que una de nosotras hizo hace tiempo, se trajo unos pequeños borlones con los que ya decoramos en su día una de nuestras lámparas... En el bazar de Marrakech había puestos con verdaderas maravillas de pasamanería; cierto que luego te las encuentras en cualquier mercería patria, ¡pero tiene más sabor traerlas de allí! El caso es que había algunos modelos enormes que alguna de nuestras amigas adquirió para adornar las escaleras de sus casas. Y no ha sido hasta encontrar estas fotos y ver sus muchas posibilidades decorativas, que hemos echado de menos el no habernos traído uno XL...
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Pero entonces recordamos un alzapaños de una antigua cortina que descansaba junto a ella en una caja en el trastero... Una vez rescatado de su destierro, lo fuimos colocando por la casa, aquí, allá... Y en ningún sitio nos decía nada. Cuando esto nos pasa, dejamos las cosas en barbecho; las ponemos en algún sitio bien visible durante días hasta que salte la chispa o la inspiración (hay veces que esto no ocurre, claro...)
Pero esta vez sí nos visitaron las musas... Llevamos mucho tiempo queriendo hacer o hacernos con un colgador de macramé para plantas. ¿Y si nuestro alzapaños sirviera para este fin?
¡Pues sí, sirve!
¡Ala, encantadas que estamos con nuestro borlón y la nueva utilidad que le hemos dado! ¿Qué os parece?
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