viernes, 22 de junio de 2018

Atrapando...

El otro día, buscando algo concreto en nuestro "chino" habitual, vimos estos pequeños bastidores que llamaron nuestra atención y, como hacía tiempo que algo nos rondaba por la mente, nos llevamos dos. Una vez en el taller, fuimos directas al grano...,


..., y a nuestro cajón de telas y prendas en desuso, pero con posibilidades decorativas. Encontramos un pequeño retal, estrecho y largo, del estampado que usamos en estas sillas, perfecto para nuestro fin, que no era otro que cortarlo en tiras...


..., lo mismo que hicimos con este pantalón de pijama jubilado de una de nuestras hijas.


Tocaba buscar algún tejido calado que sirviera para el aro de madera interior.


Encontramos dos diferentes, justo lo que necesitábamos.


En el otro aro de madera, el que lleva el tornillo, comenzamos a anudar las tiras de telas, además de trozos de encajes y puntillas, que, también habitan en ese cajón del taller...


Tal que así...


La tela de encaje, sin recortar, la colocamos por encima del aro de madera, y sobre ellos, encajamos el otro aro con las cintas ya colocadas. Tensamos un poco la tela, nos cercioramos de que todo esté derecho y en su sitio, y apretamos el tornillo para fijar el trabajo. Es entones cuando le damos la vuelta y recortamos el tejido sobrante.


Pues sí; teníamos muchas ganas de hacer nuestros propios atrapasueños de corte romántico...,


..., y, por supuesto, aire vintage.


Uno se queda en este percherito, y el otro ya veremos, pues en cualquier rincón resulta alegre y decorativo.


No descartamos seguir fabricando atrapasueños; han sido más fáciles de realizar de lo que pensábamos, y muy entretenido eso de ir conjugando colores, materiales y texturas. Además de una forma de lo más creativa de reciclar retales de todo tipo. Y con ellos nos vamos a casa de Marcela Cavaglieri y su "Finde Frugal". ¿Nos acompañáis?

¡FELIZ FIN DE SEMANA!


miércoles, 20 de junio de 2018

¡Viva el picante!

Chile, ají, peperoncino, guindilla.... Sea como fuere, y llamase como se llamase según el lugar, este condimento culinario se hace indispensable en casa de una de nosotras.... La afición al "pique" es tal que procura usarlo en la mayoría de los platos que prepara. Y como ello es sabido por la otra parte de Retro y con encanto, su santo esposo, hábil y casero "horticultor" en las macetas de su terraza, surte a menudo de guindillas a la obsesa del picante. Lo que no sabíamos, y hemos descubierto después de investigar un poco, es que estos pequeños pimientos se han usado desde antaño para aliviar dolores de lumbago, catarros y artrosis. Curioso, ¿verdad? Pues también reduce el colesterol, acelera el metabolismo y estimula la circulación sanguínea. Todo eso está muy bien, aunque nosotras hoy sólo buscamos su parte decorativa, y aquí la tenéis.





Foto



Foto



Foto



¿Coincidís en gustos? ¿Guindillas para comer o para decorar?


lunes, 18 de junio de 2018

Funcionalidad y belleza

En casa de una de nosotras se usan a diario servilletas de tela... Fue así desde el inicio de su vida de casada y nunca se planteó otra posibilidad... Lo cierto es que supone un trabajo extra, pues no es lo mismo usar y lavar, que usar y tirar. Pero, se consuela una, la tela, después de años de uso, está tan suavita y gastada, que, al menos, la plancha no es necesaria. Usar estos lienzos, así como los pañuelos de tela en los caballeros, puede que sean costumbres en desuso, pero le añaden un poco de encanto vintage al acelerado y tecnológico mundo que habitamos. De todas formas, el empleo de las servilletas de tela queda restringido al ámbito familiar más estricto. Cuando la pandilla de amigos se reúne en casa, o vienen los compañeros de universidad a hacer algún trabajo..., con  degustación culinaria en forma de merienda o cena de por medio, las de papel salen del armario poco pronto. Aunque, eso si, siempre dispuestas en un contenedor que hermosee el lado práctico de la vida, que no está reñida la funcionalidad, con la belleza.




Foto


Foto







Y vuestras servilletas de papel... ¿Dónde reposan?




viernes, 15 de junio de 2018

Un tinte muy pajolero...

Mª José quería que transformáramos con color la apariencia de este auxiliar, de mediano tamaño, y que encaja muy bien en el dormitorio de su hija Carmen.


Nos avisó de que el mueble tenía algunos agujeros de polilla por la parte de abajo. Este trozo, al ser de madera maciza, es el que se había visto afectado, no así el resto, de aglomerado. Dos veces inyectamos y pusimos en cuarentena el mueble. A la tercera, y una vez comprobado que ya no salía serrín de cada boquetito, nos dispusimos a tapar con masilla.



Las puertas venían con unas molduras que, si bien en un principio nos propusimos conservar, finalmente tuvimos que quitarlas  pues estaban combadas, y eran imposible de enderezar.


Para quitar la marca que dejaron, aplicamos una capa de decapante que arrastró cualquier resto de cola y también el tinte del mueble, del que hablaremos en breve...


Una primera mano de imprimación nos confirmó lo que ya sabíamos, que con ese tinte tan pajolero no íbamos a poder tan fácilmente. A punto estuvimos de decirle a Mª José que si quería el mueble rosa... Pero no, el blanco era el color elegido.



Y entonces fue cuando recodamos el post de Marcela Cavaglieri en el que recomendaba utilizar imprimación sintética para evitar el posterior sangrado de algunos tintes o maderas. Íbamos a salir pitando a comprarla, cuando recordamos un bote de pintura beige sintética que compramos por error. Hicimos una prueba en un trozo pequeño del mueble y vimos que realmente podía funcionar.


Así fue cómo todo el mueble, puertas y cajones incluidos, terminaron en beige...


..., antes de aplicar el blanco al agua. ¡Y sin rastro del odioso tinte rojo sepultado bajo el salvador poliuretano!


Carmen eligió este papel para forrar el interior y los cajones.


Comentar que, tanto el interior del mueble como el de los cajones, los dejamos en beige, pues nos gustaba mucho cómo entonaba con el papel y contrastaba ligeramente con el blanco.






El mueble tiene el sobre de mármol, pero éste se quedó en casa de su dueña. En breve podrán colocarlo de nuevo en su sitio.






Ha quedado bonito, ¿verdad? Decidimos que los apliques también quedaban más integrados en el mueble si los pintábamos en el mismo tono. Y eso hicimos, con un ligero toque de lija.


Este trabajo no ha sido fácil, no, pero no nos importa porque el resultado nos ha encantado. Como esperamos también guste a Mª José y Carmen. ¡Nos vemos el lunes!

¡Feliz fin de semana!




miércoles, 13 de junio de 2018

Veleidoso caballete

Hace tiempo que no visitamos un mercadillo de nuestra ciudad, entre otras cosas porque, dos de ellos, a los que éramos asiduas, han sido declarados ilegales... Tan solo queda, pues, uno de antigüedades y cosas vintage, pero se celebra los jueves por la mañana, y las dos trabajamos en ese horario... Lo cierto es que echamos mucho de menos nuestras "intrépidas" jornadas de compras, por lo visto, al margen de la ley..., así como los pequeños tesoros que conseguíamos, bien para la tienda, bien para nuestras casas. Y de entre ellos, los más añorados son las pequeñas tablitas pintadas con flores, paisajes, incluso románticas damiselas... Ya hemos comentado en otras ocasiones lo versátiles que resultan; lo mismo las puedes colgar en una pared, apoyar en una estantería o , y de esto va el post de hoy, aunque no lo parezca, en un caballete de mesa. Hemos descubierto, en estos pequeños auxiliares, otro elemento de lo más veleidoso, por su fácil movilidad y el juego decorativo que permiten, además de ser la pareja perfecta de nuestras pinturas y tablitas.






Foto


Foto


Foto

¿Tenéis algún pequeño caballete como complemento decorativo por casa?



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...