miércoles, 7 de diciembre de 2016

Estás como un cencerro...

Una tarde de Septiembre de hará unos tres años, íbamos las dos dando nuestra caminata diaria a paso ligero por un camino diferente al habitual. Al cruzar por uno de los puentes de nuestra ciudad, vimos cómo un grupo de jovencitas se tiraban desde un pantalán del río al agua. No pudimos por menos que comentar la locura que hacían, estando prohibido el baño en el Guadalquivir a su paso por Sevilla, no sólo por la contaminación, sino también por los peligros que encierra su fondo. Pero hete aquí que, cuando nos fijamos bien, distinguimos entre el grupo ¡a nuestras hijas! No hay pulmón en el mundo que soportara los gritos que comenzamos a dar a la voz de ¡¡¡¡¡JULIA!!!!! (menos mal que los alaridos llevaban el mismo nombre...) A los gritos, los acompañaba el movimiento compulsivo de nuestros brazos para llamar su atención. Tanto chillamos y nos contorsionamos que, a pesar de la distancia y la altura considerable en la que nos encontrábamos, las niñas se enteraron y nos vieron... Os podéis imaginar la carita que se les quedó a las dos. ¡A CASA!, ¡A CASA!, ¡A CASA!, continuábamos las dos como posesas (todo el glamour y la compostura perdidos en un segundo), en medio de transeúntes y coches que nos miraban como si estuviéramos cual dos cencerros... Así que hoy nos vamos a dedicar este post a nosotras, por el mal trago que nos hicieron pasar, y a los cencerros, ¡elemento con el cual jamás imaginamos decorar!













Ni que decir tiene que la bronca y el castigo monumental les cayó ineludiblemente a nuestras hijas, aunque ahora, con la distancia, la anécdota hasta nos hace gracia... Contadnos, ¿alguna vez os han dicho que estáis como un cencerro?


lunes, 5 de diciembre de 2016

Recuerdos extremeños....

Hace algunos meses, una de nosotras fue invitada, junto con el resto del coro al que pertenece, y Rafa, su director, a pasar un fin de semana de ensueño. Acudimos a casa de cuatro hermanas, integrantes todas de ese magnífico, en cuanto a calidad humana se refiere, grupo musical. Las Jaraquemada, que así se apellidan, tienen en el precioso pueblo extremeño de Bienvenida, una casa señorial donde vivieron su niñez y juventud. Luego, cada uno de los diez hermanos que componen la extensa familia, fue tomando rumbos distintos, y cuatro de las féminas acabaron en nuestra coral. Esos días disfrutamos de lo lindo con su hospitalidad, su buen hacer culinario y, cómo no, la maravillosa decoración de ese gran hogar, lleno de antigüedades y detalles románticos que hicieron las delicias de las que, como nosotras, disfrutan con la belleza.

Uno de las estancias que nos cautivó fue el baño principal, de grandes dimensiones y con una luz natural de excepción. Cerca del vano por el que entraban los rayos de sol, había una pequeña mesa de madera, vestida deliciosamente con ropa blanca de ajuar. En ella, jabones, flores y ambientadores naturales daban al cuarto un aire vintage de lo más acogedor. Este precioso detalle, no apto para pequeños aseos, nos hizo buscar semejanzas por la red.... ¡Y mira que nos ha costado encontrarlas!













Ese fin de semana fue excepcional y la música nos acompañó minuto a minuto, como no podía ser menos. Como también nos acompañan vuestros comentarios. ¿Nos dejáis alguno?



viernes, 2 de diciembre de 2016

Nos gusta sonsacar...

Esta mesa de sofá nos enamoró a las dos en cuanto la vimos en una tienda de muebles de segunda mano. Con sus líneas curvas y su estilo clásico, nos pareció el complemento perfecto para darle un aire vintage a cualquier salón actual. Eso sí, pasando antes por chapa y pintura en nuestro taller.


Después de darle vueltas a su futura nueva imagen, decidimos que queríamos conservar algo del color negro para que formara parte de ella. No solemos utilizar la vela en nuestros trabajos, pero hoy se hacía necesario su uso para "sonsacar". Con la experiencia, hemos aprendido que, para que un color "salga" de debajo de otras manos de pintura, es necesario aplicar un poco de cera en las zonas elegidas. De este modo, la pintura se adhiere menos, y la lija tan sólo arrastrará la ultima capa, sacando a la luz fácilmente el tono de abajo. Sin la protección de la vela, ¡nosotras nos lo llevamos todo por delante! y terminamos siempre con la madera vista...


Primera mano de pintura, y primer lijado de aristas...




Pasamos de nuevo la vela por ellas, y volvemos a pintar y a lijar las zonas elegidas.


Pero necesita una tercera capa de pintura para lograr el resultado que buscamos, esta vez sin cera para que la pintura agarre bien del todo. Y vuelta a lijar suavemente.


Barniz y cera... ¡y lista para decorar!








Las dos la visualizamos en nuestros respectivos salones, ya sabéis que solemos enamorarnos de todo lo que cae en nuestras manos, pero hay que dejarla marchar...


 Hoy nos sirve para acudir al Finde Frugal de Marcela. ¡Esperamos que os guste!


¡Feliz fin de semana!


miércoles, 30 de noviembre de 2016

¡Humor amarillo!

¡Qué de risas recordamos con aquel programa de televisión que seguro much@s de vosotr@s veíais...! ¡Humor amarillo! En él, una fila imparable de concursantes orientales hacían toda una serie de extrañas y arriesgadas pruebas de habilidad y destreza que, en la mayoría de los casos, terminaban con caídas, golpes y mamporros, con la consiguiente hilaridad de los televidentes.  En España, el doblaje de ese programa japonés era realmente desternillante, y sus locutores inventaban toda clase de nombres para los concursantes: Pinky-Winky, Dolores Conichigua o el famosísimo Chino Cudeiro, eran algunos de ellos.

Y es que la influencia de Oriente es ya innegable en nuestra sociedad. El caso de las tiendas chinas es un ejemplo de ello. A pesar de lo que ha arrasado, en muchos casos, al comercio tradicional de nuestras ciudades, tenemos que reconocer que esos bazares nos ha permitido adquirir con facilidad, en un solo establecimiento, diversidad de artículos útiles, y no tan útiles, que también los hay, para nuestra vida diaria.

Innegable el fulgor amarillo, e innegable también que la sonrisa es la mejor de las medicinas, así que nada mejor que mezclarlas y ... ¡ahí tenéis un buen ramillete de "yellow smiley faces"!














¿Os sumáis a la moda de sonrisas amarillas?


lunes, 28 de noviembre de 2016

El primer sonido del día...

Todas las mañanas se repite la misma escena en nuestras casas; a las siete, minuto arriba, minuto abajo, comienzan a sonar los despertadores de cada morador de las mismas. Diferentes melodías, tonos, canciones... aunadas en un atronador concierto mañanero que sólo consigue interrumpir los manotazos a ciegas hasta dar con la tecla del off. ¡Qué momento! En nuestra niñez y juventud la cosa era aún peor; recordamos haber escondido el dichoso reloj al no poder soportar su "tic tac" en mitad del silencio de la noche, mientras que el "ring" de su campanada era capaz de sacarnos del más profundo sueño a golpe de infarto. Eran, entonces, de cuerda y analógicos. Todos nos levantábamos a y cinco, a y cuarto, a y veinticinco..., así que nada de minutos caprichosos..., esos había que ponerlos a ojo. Cuando aparecieron los primeros modelos que funcionaban a pilas, muchos de aquellos preciosos y ruidosos despertadores de antaño fueron relegados a algún cajón o, simplemente, al olvido. Veréis: nosotras, que casi siempre somos tan espabiladas, también tenemos nuestros momentos lentos (o petardos, muy petardos...). No hace mucho, dejamos escapar un precioso modelo vintage en un mercadillo, nada caro y ¡en verde mint! Ya, ya, ya... mejor no decir nada más. Menos mal que una de nosotras sí puede presumir de ejemplar bonito, con el que ilustrar este post y decorar su casa. Eso sí, con la cuerda en reposo, que sólo faltaba éste para completar la sinfónica tempranera, sobre todo hoy lunes y aún sin espabilar...












 Foto



¿Cómo suenan vuestras casas a primera hora? ¿Alguna con sabor vintage?


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