lunes, 18 de septiembre de 2017

Chocando latas...

¡Es una verdadera lata! Sí, sí... Nos referimos a lo mucho que nos cuesta a ambas que nuestros vástagos vuelvan a la rutina tras el larguiiiiísimo período de vacaciones. Si bien una de nuestras Julias ya ha empezado hace unos días las clases en su primer año de facultad, los tres restantes lo harán, en breve (el pequeño de esos tres, en secundaria). Los horarios han sido hasta ahora demasiado flexibles para ellos, y conseguir que se acuesten antes, duerman antes y se levanten antes, para adaptarse a lo que se les viene encima, nos produce tal estado de ansiedad que, insistimos, nos damos "chocazos" contra la pared. ¡Una verdadera lata! Ante eso, optamos por relajarnos con nuestro blog y la decoración, y chocar contra la pared,  mejor que a nosotras, a las latas vintage que tanto nos gustan.










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¿Cómo lleváis, los que tengáis hijos, eso de enderezar sus horarios para comenzar los períodos de estudio? ¿Os dais contra un muro o preferís chocar las latas?

Mientras lo pensáis, aprovechamos para visitar a nuestra querida amiga Anna Llansa y su precioso blog Diy de todo un poco, en cuya nueva convocatoria Aprendiendo de todo un poco propone presentar ideas para reciclar latas de galletas. Nuestra propuesta es simplemente decorativa: no tirarlas, eso por descontado, y colocarlas en las paredes a modo de cuadros o estantes. ¡A ver qué se les ocurre a sus participantes!


viernes, 15 de septiembre de 2017

Un bordado muy versátil

En nuestra última incursión a un mercadillo, antes de las vacaciones, nos trajimos este cuadro por una muy módica cantidad. Lo que realmente nos atrajo del mismo no fue la moldura, ni el conjunto en sí; ese jarrón con flores bordadas tuvo "la culpa", aunque teníamos claro que de esta compra íbamos a aprovecharlo todo, todito, todo.


Un par de manitas de pintura blanca y un ligero lijado dejaron listo el marco dorado para decorar el evento que tuvimos a finales de Julio. Y en el taller se quedará para futuras necesidades...


Y ahora a donde queríamos llegar y objeto de nuestro post. Nos pareció que el trabajo de punto de cruz era precioso y digno de ser lucido, aunque de otra manera. ¡Con el esfuerzo que cuesta realizar estas labores! Lo desmontamos con cuidado y despegamos el cartón que lo enmarcaba. Quedó manchado y pringoso...


...., pero nada que un poquito de agua y jabón y un rato de sol no puedan arreglar (nosotras somos mucho de poner la ropa blanca al sol, lo consideramos el mejor desinfectante y blanqueante natural que existe)



¿Qué os parece nuestro nuevo cojín?


Rescatado de un destino incierto, el delicado punto de cruz luce ahora precioso en nuestro sofá.



Lo cierto es que nos hemos propuesto reunir unos cuantos cojines de este tipo, nos parecen pequeñas obras de arte con los que decorar nuestras casas, seguras de que el tiempo y la moda no pasarán por ellas. Este pequeño lo hizo la madre de una de nosotros en "petit point", y lo cuidamos como oro en paño...


Y para que veáis que sabemos de lo que hablamos en lo que se refiere al trabajo que conlleva cualquier de estas labores, os mostramos esta "en construcción", y que llevaba perdida la intemerata... Después de haberle dedicado tiempo este verano, ya sentimos que está en la recta final... Prometemos enseñarlo terminado, un día de estos...


Mientras tanto, nos vamos con nuestro nuevo laborioso cojín, y que de una manera tan frugal hemos sabido conseguir, a los "Findes Frugales" de Marcela Cavaglieri. ¡A ver que opinan nuestras compañeras de él!

¡Feliz fin de semana!




miércoles, 13 de septiembre de 2017

Los Manolos

Una de nuestras Julias, a los pocos días de nacer, fue obsequiada con un bonito osito de peluche rosa. Rápidamente fue bautizado como Manolito y se convirtió en el amigo inseparable de su dueña. En un descuido, Manolito desapareció, con la consiguiente tristeza de su "mamá adoptiva". Sus progenitores, a sabiendas que a los niños no hay que consentirles tanto y deben aprender a gestionar sus frustraciones, cayeron en la tentación y le compraron otro Manolito idéntico al anterior. Julita estaba feliz como unas castañuelas, cuando, por obra de la suerte, el primer oso apareció. A partir de entonces, "los Manolos" nunca faltarían en los sueños de la niña. Al nacer su hermano Quique, también él fue obsequiado con el mismo osito, pero celeste (cosas de la diferenciación de sexos....) y de menor tamaño que el de su hermana. Y como él no iba a ser menos, también por partida doble. Los cuatro Manolos, siguen en casa, descoloridos, deshilachados, recosidos....., pero siguen. Son parte de la vida de esa familia y nadie los va a tirar, por muy feuchos que estén ya.




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Ni que decir tiene que la otra de nuestras Julias también tiene su peluche particular desde temprana edad, Dody, aunque en este caso es un conejito, y también en él ha hecho mella la huella del tiempo.... ¿Guardáis vosotr@s algún peluche de vuestra infancia?

lunes, 11 de septiembre de 2017

Bolas de cristal y agua.

Nos fascinan las "bolas de nieve", y nos chifla agitar el agua de su interior para ver caer las escamas, blancas o de purpurina, sobre la escena que contenga la esfera de cristal. Parece ser que aparecieron por primera vez en la Exposición Universal de París en 1878. Una de éstas, producida para conmemorar la cita, y que contenía un modelo de la recien construida torre Eiffel, se convirtió rápidamente en el recuerdo favorito de los asistentes. De la misma manera que es el souvenir imprescindible que una de nosotras se trae de cada ciudad que visita, con alguna favorita y con anécdota, como la de Nueva York. En un viaje realizado con su hija hace unos años a Estados Unidos, se hizo con una bola de Washington y otra de la Gran manzana, siendo esta última de un tamaño superior a las que habitualmente compra. Para el viaje de vuelta, y con la idea de llevarlas más protegidas, las guardo en el bolso de mano, equipaje que, nada más pasar por el escaner del control de pasajeros del aeropuerto, fue interceptado por ¡contener líquido! El agente de policía sacó de la valija la primera caja, que guardaba la de Washington, para inspeccionarla, y darle a continuación el visto bueno, pues ese tamaño, comentó, era el máximo permitido en cabina... Con horror ya estaba viendo que la de Manhattan, grande y hermosa, se quedaba en tierra, cuando el agente interrumpió el registro, pensando, suponemos, que la segunda bola era de la misma dimensión... ¡Y "pá" Sevilla, finalmente, que se vino!






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Todavía, cuando recordamos la anécdota de la bolita, se nos acelera el pulso por los nervios del momento y el sofocón de sentir que perdíamos el apreciado recuerdo... Nos cuesta creer que se la coláramos tan fácilmente a la policía de EEUU. Más bien creemos que el agente, bastante simpático, por cierto, lo dejó pasar... ¿Qué opináis?




viernes, 8 de septiembre de 2017

Encajes para una lámpara

El otro día leíamos impresionadas el último post de nuestra amiga María, del blog "Hecho a mano", en el que contaba todos los cambios que había realizado este verano en su casita de la playa. Cuando se acercan las vacaciones, también hacemos planes sobre las pequeñas reformas que tenemos intención de hacer, durante esos días, en nuestras viviendas. Sin embargo, cuando llega el momento, nos entra tal "vaguitis", que todos los planes se quedan en nada. No obstante, había un cambio que sí, o sí, íbamos a realizar. Se trata de la lámpara del dormitorio de una de nuestras hijas. Demasiado infantil, pedía a gritos una transformación, y no íbamos a dejarlo para otro agosto...


Lo primero fue pintar, tanto la madera como las pantallas, con pintura a la tiza color blanco. Los brazos y la cadena eran ya de ese color, lo que aligeró mucho la tarea.


Antes de jubilar definitivamente este mini pijama (que ya ni nos cabe, todo hay que decirlo...), decidimos recortar el encaje de adorno. 


Aquí veis parte de los trozos que conseguimos, así como las pantallas pintadas y con las flores que las adornaban en origen, ocultas.


Con la pistola de silicona fuimos pegando el adorno, con la suerte de que la puntilla era elástica y pudimos ir estirándola según las necesidades.


Unos cristalitos por aquí y por allá...


¡Y nueva lámpara al canto!


Hemos dejado el lacito lencero...  Nos parecía un coqueto detalle





Como "anécdota" comentaros que, en medio de la sesión de fotos, se estropeó la cámara... Así que aquí tenemos un popurrí de instantáneas de todos los móviles de la casa, de ahí los diferentes tonos y calidades de las imágenes. 



Aunque eso no impide que se aprecie la transformación ¿verdad?


Pues con nuestra renovada lámpara nos vamos, un nuevo viernes, a los Findes Frugales de Marcela Cavaglieri. ¿Os venís?

¡Feliz fin de semana!

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