lunes, 17 de febrero de 2020

¡Flores a la mesa!

¡Menudo fin de semana hemos pasado! No podíamos pedir más en cuanto al tiempo. Estamos a mediados de febrero y parece que la primavera se ha adelantado. Ayer mismo, ambas pasábamos un día de campo, en compañía de nuestras parejas y nuestros amigos, de lo más agradable. Risas, charlas, crema solar, cervezas, tortilla de patatas y pollo asado... Un lujo ni siquiera superado por ninguna estancia en la mejor suite del mejor hotel de la mejor ciudad del mundo. Son esas pequeñas cosas, que diría Serrat, las que nos hacen disfrutar de una estación con las características de otra. Porque aquí, aunque no lo creáis, la primavera no existe. De los abrigos pasamos al biquini sin solución de continuidad. Nosotras celebramos nuestra inexistente estación pre-estival con otros pequeños detalles. Qué mejor  forma de servir los ricos manjares diarios sobre floridos y alegres manteles como los que hoy os mostramos. Ni que decir tiene que ya sabréis cuál es de una de nosotras y cuál es de la otra, si el primero o el último...




¿Qué tiempo hace por vuestras poblaciones? ¿Y qué tal vuestros manteles? ¿Son floridos?

viernes, 14 de febrero de 2020

Dígaselo con flores...

Esta peana lleva con una de nosotras veinte años. Y los dos últimos un poco abandonada, cansadas de su color.


El cambio pasaba por la pintura, eso lo teníamos claro, pero no le encontrábamos aliciente alguno al simple hecho de pintarla. Hasta que, de repente, un día, se encendió la chispa de la inspiración.


Y la chispa vino de la mano del estarcido. Seleccionamos la plantilla que mejor se ajustaba a nuestra idea, e hicimos las muestras de colores pertinentes... Eso sí, comentar que barnizamos previamente la peana, tal y como hemos aprendido de nuestras sabias amigas blogueras, ya que facilita el que podamos borrar si el resultado no es el esperado.


Y es que esto del estarcido tiene su miga; nos entran unos sudores curiosos mientras vamos dando la pintura,... Además, hasta el final no sabes muy bien si ha quedado bonito, o el resultado es un buen "churreteo" de colores, todos mezclados, que no hay por donde coger...,


..., pero lo cierto es que nos gustó a la primera, y no tuvimos necesidad de rectificar ni borrar.


Mirad como las flores se extienden tímidamente por un lateral...


Solo le dimos por una de las cuatro caras, probamos en el lateral opuesto y, a nosotras particularmente, nos pareció demasiada floritura.


¿Qué os parece a vosotros?


Las flores consiguen que la peana quede diferente, y tenga algo más que decir...,


..., de ahí el eslogan que reza; "Dígaselo con flores", y qué mejor que recordarlo hoy, Día de San Valentín...



¡FELIZ FIN DE SEMANA!


viernes, 7 de febrero de 2020

Por culpa de Perico...

... Que no deja de afilarse sus uñitas en las sillas del comedor de una de nosotras...¡Observad cómo las tiene!


Pero, de repente, nos saltó una página de venta de mobiliario por internet y no dudamos en tirar de tarjeta. Ni que decir tiene que el precio de nuestra compra era de lo más asequible, que si no, la tarjeta se hubiera quedado en su correspondiente compartimento de la cartera aguardando pacientemente una nueva salida... ¡Y por fin llegó el paquete!


Una inmensa caja contenía piezas por doquier. Lo único que teníamos claro para el montaje era que ¡el asiento tenía un color precioso!


Y ahí que nos pusimos manos a la obra con la llave allen a apretar tornillos... "sienes y sienes" de tornillos. 


No creáis que fue fácil el montaje. La primera de las sillas consiguió que nuestra testa discurriera bastante hasta hallar el punto. Las otras tres ya fueron de corrido.


Y el resultado no ha podido ser más admirado por la dueña del salón. Gracias a estos asientos, su pequeño salón parece ahora más espacioso, más grande y luminoso. En casa todos están encantados... Salvo Perico... El pobre ha perdido su rascador particular y su cama ocasional... ¡Habrá que resarcirle de algún modo!, ¿no creéis?



¿Cómo veis el cambio? Las sillas antiguas pasarán al trastero hasta que encuentren su momento de ser tapizadas..., que falta les hace.

¡FELIZ FIN DE SEMANA!


lunes, 3 de febrero de 2020

Alma...x

El otro día, mientras charlábamos de nuestras cosas, hacíamos un descubrimiento sorprendente la una de la otra... No esperéis un gran secreto, algo chispeante o poco conveniente... ¡Qué va, qué va!; el asunto es de lo más mundano y banal, incluso algo deprimente, según como se mire. Aunque a nosotras nos dio por la risa, y nos lo tomamos con el mejor sentido del humor. En fin, sin más dilación, confesaremos que las dos guardamos en un cajón de la mesilla de noche, pastillas de Almax para calmar los ardores que, puñeteros ellos, amenazan, a veces, con dejarnos en vigilia. Hace unos años ni siquiera sabíamos qué era un antiácido, ahora convivimos estrechamente con ellos, y los alojamos cerca, muy cerca, teniéndolos al alcance con tan solo alargar la manita. Como veréis, no hay secretos entre nosotras, ni con vosotros... y, entre tanta decoración, tanto detalle bonito pensado al milímetro para dar la mejor imagen posible a nuestras mesas de luz, en el interior, se alojan los remedios y las boticas que nos ayudan a  mejorar nuestros sueños.











Confesión por confesión... ¿Qué escondéis en vuestras mesillas?


viernes, 31 de enero de 2020

Esa pequeña lectora...

Durante un tiempo, una de nuestras hijas, siendo pequeña, estuvo dando clases de dibujo y pintura en una academia. La profesora, además de usar papel o lienzo, proporcionaba a sus alumnos unas bases de madera que, con un peculiar corte, parecían asemejarse a una paleta de pintor, sin serlo. Aquí os enseñamos uno de los dibujos que Julia hizo en su momento, y que luce con honores en casa...


Y aquí ,otro de esos trozos de madera con un boceto que nunca llegó a terminar, y que guardábamos en el taller junto con esta pequeña imagen en tela, de una linda damisela muy ensimismada en su lectura.


Pues, sin saber muy bien cómo aunar ambos elementos (a veces empezamos así las cosas...), comenzamos a pintar la base en blanco roto...


El color elegido nos llevó a este papel de empapelar, original de los 60, que una de nosotras recuperó de casa de su madre y que llevábamos tiempo queriendo usar.


Con él, realizamos un decoupage sobre la madera completa, incluyendo la pequeña parte cortada que, al quedarse hueca por detrás, nos pedía algo que le diera consistencia...,


..., y que solucionamos con este pequeño encaje.


Superpusimos varias capas en la parte superior, pues nosotras hemos usado la rodaja en sentido vertical, uniendo unas a otras con cola ligeramente diluida en agua. 


De esta manera, conseguimos completar el óvalo con un detalle decorativo que, acompaña a nuestra pequeña lectora sin robarle protagonismo. 


Terminamos el trabajo dando una capa de la misma cola diluida por toda la superficie, incluida la imagen en tela. ¿Os gusta el resultado final? A nosotras mucho, aunque esté feo decirlo...


Podemos colgar o apoyar el cuadrito. Nosotras hemos elegido la segunda opción, dejándolo bien protegido por otros libros con los que continuar la lectura...

¡FELIZ FIN DE SEMANA!



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