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lunes, 4 de junio de 2018

Vestir la mesa

La tía de una de nosotras, fallecida no hace mucho y con los ochenta años cumplidos, tenía una mano maravillosa para las labores. La señora era licenciada en químicas, trabaja impartiendo clases de esta materia, además de física y matemáticas (una de nosotras la "sufrió" en el colegio...). Era, pues, una mujer adelantada a su tiempo, además de ser espectacularmente guapa y tener un gusto exquisito para la ropa de vestir; elegante y sofisticada hasta para explicar logarismos en la pizarra. Todas estas cualidades y facetas de su personalidad, a su sobrina adolescente nunca le cuadraron con su afición por la costura, más propia, según pensaba entonces, de abuelas o señoras más tradicionales. Sin embargo, al finalizar cada jornada, el momento de relax de esta pariente llegaba con la aguja y los hilos y, casi siempre, enfocados al hogar: cortinas de vainica, "petit pua" para tapizar asientos, mantelerías de punto de cruz... Pequeñas obras de arte con las que decoraba su casa, y con las que de vez en cuando nos obsequiaba, como esta toalla de hilo bordada que ahora hace las veces de camino de mesa, y nos recuerda con nostalgia a esta tía carismática y hacendosa como pocas.






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¿ Tenéis alguna manera especial de "vestir" la mesa de comedor mientras no se está usando?


viernes, 2 de febrero de 2018

Flor tallada

Últimamente estamos un poco exigentes a la hora de recoger hallazgos callejeros, rechazando cualquier mueble de madera con marcas de polilla... ¡Nos da pánico que nos invadan el taller y la exposición! Pero no pudimos resistirnos a esta preciosa silla y su flor tallada en el respaldo, sobre todo porque apenas si le vimos uno o dos agüjeritos... 


Desmontamos todo el asiento, trabajo tedioso y laborioso donde los haya, pero fundamental para saber el alcance de la invasión "animal"... Suele ser en el interior de la tapicería donde más estragos hacen, al encontrase la madera sin barnizar, y ser, por lo visto, más apetitosa... Y efectivamente, aunque no hay documento gráfico, por dentro estaba bastante infectada, por lo que tuvimos a nuestra silla más de un mes con el tratamiento de rigor. 


Tras lo cual, la lijamos para eliminar la capa de barniz...



...,  pintamos con tiza blanca, y volvimos a lijar...


...,  para darle un suave desgastado natural.




Este estampado clásico de pata de gallo fue el elegido... Nos ocurre una cosa con este tipo de tejido, no nos hace mucha gracia para vestir y, sin embargo, como tapicería nos parece de lo más elegante y chic...



Y nos encanta el contraste que hace con la silla, de estilo tan clásico.


Tenemos que decir que no nos hemos encargado de tapizarla. Queríamos que llevara nuevas cinchas, y nuestro tapicero de confianza nos recomendó colocarlas de diferente manera a como estaban originalmente, para que la tela no quedara fruncida... Después de sopesarlo, decidimos dejarla en manos de un profesional y el resultado es perfecto.


Esta monada se queda en casa de una de nosotras.



Aún no le hemos encontrado el sitio, porque nos gusta en varios lugares... La tendremos danzando de un cuarto a otro, que ya nos conocemos...


Pero sí es seguro que se encuentra en su nuevo hogar.

Y con ella nos despendimos por hoy, deseándoos lo mejor para este fin de semana.

¡Nos vemos el lunes!




lunes, 25 de septiembre de 2017

Bordados callejeros...

¿No os da pena cuando, paseando por vuestra ciudad, veis que constantemente se abren y cierran nuevas tiendas? Nos entristece, sobre todo, por esos pequeños negocios que no han logrado prosperar, a pesar de la ilusión, suponemos, que pondrían sus dueños en él. Pero también cuando son marcas, con más éxito y renombre, las que fracasan en el intento. No hace mucho que cerró una de estas firmas a la que éramos asiduas; ropa económica y actual, con fuertes como el punto, al que casi siempre recurríamos, y los complementos. Conservamos algunos que ya son clásicos de nuestros vestidores; unos guantes negros, largos, de piel, ¡que ya los quisiera Gilda!, una boa malva de plumas que consigue transformar la prenda más insulsa, o un pequeño bolso bordado que, cada vez que sale a la calle, se lleva un piropo. Así que, ¿por qué esconderlo en el armario entre uso y uso? A partir de ahora, lucirá y adornará uno de nuestros dormitorios con mucha coquetería. Además, tiene tantos años que, casi casi, podemos decir que es vintage, lo que le añade ese plus de valor y belleza que las cosas adquieren con el tiempo... 






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Ojalá cada negocio fallido, emprendido con el corazón, fuera capaz de dejar huella en sus productos... ¿Tenéis alguna prenda o accesorio con una historia que contar?


viernes, 15 de septiembre de 2017

Un bordado muy versátil

En nuestra última incursión a un mercadillo, antes de las vacaciones, nos trajimos este cuadro por una muy módica cantidad. Lo que realmente nos atrajo del mismo no fue la moldura, ni el conjunto en sí; ese jarrón con flores bordadas tuvo "la culpa", aunque teníamos claro que de esta compra íbamos a aprovecharlo todo, todito, todo.


Un par de manitas de pintura blanca y un ligero lijado dejaron listo el marco dorado para decorar el evento que tuvimos a finales de Julio. Y en el taller se quedará para futuras necesidades...


Y ahora a donde queríamos llegar y objeto de nuestro post. Nos pareció que el trabajo de punto de cruz era precioso y digno de ser lucido, aunque de otra manera. ¡Con el esfuerzo que cuesta realizar estas labores! Lo desmontamos con cuidado y despegamos el cartón que lo enmarcaba. Quedó manchado y pringoso...


...., pero nada que un poquito de agua y jabón y un rato de sol no puedan arreglar (nosotras somos mucho de poner la ropa blanca al sol, lo consideramos el mejor desinfectante y blanqueante natural que existe)



¿Qué os parece nuestro nuevo cojín?


Rescatado de un destino incierto, el delicado punto de cruz luce ahora precioso en nuestro sofá.



Lo cierto es que nos hemos propuesto reunir unos cuantos cojines de este tipo, nos parecen pequeñas obras de arte con los que decorar nuestras casas, seguras de que el tiempo y la moda no pasarán por ellas. Este pequeño lo hizo la madre de una de nosotros en "petit point", y lo cuidamos como oro en paño...


Y para que veáis que sabemos de lo que hablamos en lo que se refiere al trabajo que conlleva cualquier de estas labores, os mostramos esta "en construcción", y que llevaba perdida la intemerata... Después de haberle dedicado tiempo este verano, ya sentimos que está en la recta final... Prometemos enseñarlo terminado, un día de estos...


Mientras tanto, nos vamos con nuestro nuevo laborioso cojín, y que de una manera tan frugal hemos sabido conseguir, a los "Findes Frugales" de Marcela Cavaglieri. ¡A ver que opinan nuestras compañeras de él!

¡Feliz fin de semana!




lunes, 31 de octubre de 2016

Leitmotiv

Ya sabéis que las dos somos más bien urbanitas, que la ciudad nos tira y mucho, y que los domingos nos ponen triste porque parece que todo se detiene; ¡eso de pasear con las tiendas cerradas nos deprime! Y aunque pueda sonar frívolo, lo de las tiendas, es que el ritmo y el ambiente diario de la calle nos gusta, sobre todo por el centro de nuestra ciudad. Andar por sus callejuelas cargadas de historia, llena a rebosar de turistas que admiran su belleza, (esa que sientes que, en parte, te pertenece porque has nacido y vives aquí), entrar en los comercios de souvenirs a descubrir objetos con los que incluso serías capaz de decorar algún rincón del hogar, pararte en cualquier bar a beber una cerveza bien fresquita... Esas escapadas son las que nos ponen las pilas y nos animan. Planes sencillos, pequeños placeres compartidos en pareja, y también con amigos, que nos alegran y vivifican. ¡Y no pedimos mucho más! Por eso, al ver estos delicados bordados en tamaño mini, pero que tanto alegran y llenan el espacio, hemos pensado que poco se necesita para convertir una casa en un hogar, como poco se necesita para ser feliz con el día a día en nuestra ciudad.




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La sencillez de las pequeñas cosas, es una frase que repetimos mucho entre nosotras y que, prácticamente,  se ha convertido en un leitmotiv. ¿Y vosotr@s? ¿Tenéis alguno?


lunes, 6 de junio de 2016

¡A bordar!

No somos de trabajos de aguja fina o de punto y ganchillo. Una de nosotras lleva intentando terminar una colcha de crochet ¡aaaños!, lo mismo que un "petit point" de un paisaje escondido en una caja, que a saber dónde estará la caja... Cuando vemos las manos que tienen algunas compañeras blogueras confeccionando colchas, cuadros de punto de cruz, mantelerías... Verdaderos primores que alabamos con el entusiasmo de la envidia sana, y el convencimiento de que nunca llegarán a nuestras vidas ni a nuestros hogares, si depende de estas manitas y de nuestra paciencia y habilidad. Dadnos una brocha y un bote de pintura, una martillo o una lijadora... ¡Esa es la marcha que a nosotras nos va! Aunque se nos vayan los ojos como locos detrás de un buen bordado, y si es para decorar, mejor que mejor, y si es en forma de cojín, ¡amor total! Los consideramos, a pesar de sus dibujos y motivos casi siempre clásicos, un elemento atemporal que casa bien con cualquier estilo decorativo, además de aportar al entorno el valor indiscutible de su factura manual y artesanal.




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Menos mal que la madre de una de nosotras, conociendo a su vástaga... le confeccionó y regaló, hace muchos años, este bonito trabajo que primero lució enmarcado para, tiempo después, transformarse en cojín ¡por supuesto! Y vosotr@s, ¿presumís en casa de algún almohadón de esta factura?


miércoles, 30 de abril de 2014

Petit point

Ya sabéis de sobra que el amor por la costura es un tema que entre nosotras no compartimos, sin embargo, coincidimos en adorar el crochet y en ser incapaces de bordar. Y es que está claro que no somos nada laboriosas en este sentido...Y precisamente por no serlo, admiramos a quién lo es y las verdaderas maravillas que pueden llegar a realizar, en el caso que nos ocupa, con medio punto o petit point. Hace poco que una buena amiga, Amparo, nos envió las fotos de unas sillas que estaba arreglando su madre. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que la tapicería de las mismas, asiento y respaldo, estaban hechas por ella de esta labor; una preciosa composición de flores para admiración de todo el que la vea. A nosotras este trabajo nos dejó con la boca abierta, por la paciencia, dedicación, habilidad y buen gusto demostrado; mirad...





Así que después de sobreponernos por tanta belleza, no pudimos dejar de investigar qué otras ideas decorativas podríamos encontrar con petit point.






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¿No os han entrado unas enormes ganas de bordar algo? A nosotras se nos ocurre negociar con Amparo madre, a ver si con ese arte nos hace algo a nosotras... Un beso, Amparo, ¡aquí tienes a dos rendidas admiradoras!


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