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lunes, 24 de octubre de 2022

Las horas de un reloj con historia...

El año sigue su curso, más rápido de lo que nos gustaría a muchos... Los niños cogen rumbo y se van despegando, muy a nuestro pesar... En este mundo de prisas deberían pararse los relojes o, al menos, ralentizarse, porque no disfrutamos lo suficiente de los buenos momentos. Pero como no llueve nunca a gusto de todos (por Dios, que llueva, que falta nos hace), hay quien desea, circunstancialmente, que el tiempo pase rápido, ya sea para superar una pena, recibir una respuesta, o alcanzar una meta. Nosotras estamos en un momento en que preferimos relajar las horas, valorar los momentos y "acaparar" el máximo a nuestros hijos que se van... Esos segundos de antaño, de cuando la vida era más lenta, se marcan (o no) en los relojes antiguos, esas bellezas de mesa que ocupan rincones con mucho encanto, en nuestro caso, en el hogar de los padres de una de nosotras.











Y vosotros..., ¿preferís la celeridad de los momentos actuales o el sosiego temporal de antaño?



viernes, 6 de noviembre de 2020

Ese bello reloj...

Y a cuenta de la, ya casi famosa obra, de la que no paramos de hablar …, es que hoy podemos enseñaros, ¡por fin!, una belleza que comparte espacio de trabajo con una de nosotras desde hace más de veinte años...

¿Por qué no lo hemos mostrado antes? Realmente estuvimos muchas veces tentadas de hacerlo, pero siempre nos retenía el hecho de que estuviera en un lugar muy poco fotografiable y que no le hacía ninguna justicia...

Ahora nos alegramos enormemente de haber sido pacientes, pues, tras la reforma, ocupa un lugar preeminente...

Un sitio para su total lucimiento y que no deja a nadie indiferente...


Suponemos que ya habéis averiguado que se trata de un reloj de pie. En concreto un reloj Comtoise o Morez. Se les llama Comtoise por estar hechos en la región francesa llamada Franche-Comté, y Morez o Morbier por ser estas dos ciudades las más importantes y de donde la mayoría de estos relojes provienen.


El nuestro creemos que data de finales del siglo XIX, principios del XX. Aún tenemos que centrar el péndulo que, debido a un desnivel del suelo, no conseguimos poner derecho, no damos con la calza adecuada.... 


La caja que envuelve este Morez no se encontraba así como la veis. El reloj lo compró hace muchos tiempo el padre de una de nosotras, muy aficionado al mundo de las antigüedades, y la madera carecía de toda pintura o resto de policromía, estaba como quién dice, lavada. Pero no hay fotos de ese momento...


Cuando el reloj pasó a manos de una de nosotras, se propuso devolverle parte de su esplendor, y contactó con una restauradora que se encargó de sanear la madera y redecorarlo con los motivos y colores elegidos. Si os fijáis, en la parte central izquierda ha perdido algo de pintura; será  tarea nuestra el intentar reparar esa zona....

 
Ya nos hemos quitado la espinita de enseñaros este bello reloj... Está muy cerca de la entrada al taller, así que encaja muy bien con nuestro muebles y, por supuesto, con nuestro estilo decorativo. ¡Esperamos que os haya gustado!


¡FELIZ FIN DE SEMANA!




lunes, 4 de marzo de 2019

El reloj y las caídas...

- ¡Dios mío, voy a llegar tarde! - ¿Os sueña está expresión, verdad? La usamos constantemente.... y es que hay veces que nos parecemos al Conejo Blanco de Alicia en el país de las maravillas.... Siempre apresurado, apremiado y veloz, el leporino animal nos recuerda la ansiedad con la que vivimos... Estamos demasiado pendientes de los minutos, en lugar de dar más importancia al disfrute de cada momento, de cada situación o de cada compañía..... Lewis Carrol supo con este libro definir conductas y miedos recurrentes del ser humano, y así la caída sin fin de Alicia por la madriguera del famoso raudo animalito, recuerda las usuales pesadillas de muchas personas de caer y caer angustiosamente hasta despertar. El inconsciente está presente siempre en el cuento de este autor del XIX, quizás por eso hemos sabido valorarlo con el tiempo, ya que de niñas, dicho sea de paso, esta obra no era, ni mucho menos, de nuestras favoritas.... Nos producía la misma intranquilidad a las dos... Hoy le damos un homenaje un tanto inusual con estos relojes, relojes como el del Conejo Blanco, pero que esta vez colgamos para evitar su caída en la madriguera..., o simplemente, al suelo.






¿Qué os pareció de niños el cuento de Alicia? ¿Os daba tanta ansiedad como a nosotras? ¿Y cómo veis decorar con el tiempo colgado?


viernes, 9 de junio de 2017

Un banquito muy puntual.

Hoy os enseñamos la transformación de este banquito clásico de hierro forjado, con foto previa malísima, que llevaba años con una de nosotras en su estado original. 


Como ya hemos confesado en más de una ocasión, somos "mariquillas las primeras", y eso de empezar sin muchos preámbulos un trabajo, es lo que más nos gusta del mundo. Así que, con el banquito tal cual, nos lanzamos con la pintura a la tiza, para darnos cuenta a los pocos brochazos de que era mejor desmontarlo, y darle una manita de imprimación previa, para que agarrara mejor sobre el metal.


En esta foto podéis ver el tono elegido, un crema muy, muy claro. Lleva dos manos y barniz protector.


Lo cierto y verdad es que queríamos redecorar este mueble desde hacía mucho tiempo, pero no encontrábamos la tela que nos enamorara...


..., ¡hasta que apareció! El retapizado de este tipo de asientos es muy sencillo, solo hay que tener cuidado de que la tela quede bien estirada y, las esquinas, lo más curiosas posible. Nosotras no somos expertas ni mucho menos, por eso podemos decir que este trabajo es muy asequible, siempre que se cuente con una grapadora de tapicería, que no son nada caras y fáciles de manejar.


Y así quedó.


Mucho más ligero y juvenil..., 


..., dando la hora todo el rato, aunque para él parece que el tiempo haya ido a la inversa, ¿verdad?






Se va a quedar en uno de nuestros dormitorios, nos servirá de asiento durante el día y, por la noche, sostendrá las almohadas y cojines que adornan la cama.


Y nos lo llevamos a casa de Marcela Cavaglieri, que hoy reanuda sus findes frugales después de unas semanas de vacaciones.


Pues con él nos despedimos por esta semana... ¡Sed buenos y felices!


miércoles, 30 de noviembre de 2016

¡Humor amarillo!

¡Qué de risas recordamos con aquel programa de televisión que seguro much@s de vosotr@s veíais...! ¡Humor amarillo! En él, una fila imparable de concursantes orientales hacían toda una serie de extrañas y arriesgadas pruebas de habilidad y destreza que, en la mayoría de los casos, terminaban con caídas, golpes y mamporros, con la consiguiente hilaridad de los televidentes.  En España, el doblaje de ese programa japonés era realmente desternillante, y sus locutores inventaban toda clase de nombres para los concursantes: Pinky-Winky, Dolores Conichigua o el famosísimo Chino Cudeiro, eran algunos de ellos.

Y es que la influencia de Oriente es ya innegable en nuestra sociedad. El caso de las tiendas chinas es un ejemplo de ello. A pesar de lo que ha arrasado, en muchos casos, al comercio tradicional de nuestras ciudades, tenemos que reconocer que esos bazares nos ha permitido adquirir con facilidad, en un solo establecimiento, diversidad de artículos útiles, y no tan útiles, que también los hay, para nuestra vida diaria.

Innegable el fulgor amarillo, e innegable también que la sonrisa es la mejor de las medicinas, así que nada mejor que mezclarlas y ... ¡ahí tenéis un buen ramillete de "yellow smiley faces"!














¿Os sumáis a la moda de sonrisas amarillas?


lunes, 28 de noviembre de 2016

El primer sonido del día...

Todas las mañanas se repite la misma escena en nuestras casas; a las siete, minuto arriba, minuto abajo, comienzan a sonar los despertadores de cada morador de las mismas. Diferentes melodías, tonos, canciones... aunadas en un atronador concierto mañanero que sólo consigue interrumpir los manotazos a ciegas hasta dar con la tecla del off. ¡Qué momento! En nuestra niñez y juventud la cosa era aún peor; recordamos haber escondido el dichoso reloj al no poder soportar su "tic tac" en mitad del silencio de la noche, mientras que el "ring" de su campanada era capaz de sacarnos del más profundo sueño a golpe de infarto. Eran, entonces, de cuerda y analógicos. Todos nos levantábamos a y cinco, a y cuarto, a y veinticinco..., así que nada de minutos caprichosos..., esos había que ponerlos a ojo. Cuando aparecieron los primeros modelos que funcionaban a pilas, muchos de aquellos preciosos y ruidosos despertadores de antaño fueron relegados a algún cajón o, simplemente, al olvido. Veréis: nosotras, que casi siempre somos tan espabiladas, también tenemos nuestros momentos lentos (o petardos, muy petardos...). No hace mucho, dejamos escapar un precioso modelo vintage en un mercadillo, nada caro y ¡en verde mint! Ya, ya, ya... mejor no decir nada más. Menos mal que una de nosotras sí puede presumir de ejemplar bonito, con el que ilustrar este post y decorar su casa. Eso sí, con la cuerda en reposo, que sólo faltaba éste para completar la sinfónica tempranera, sobre todo hoy lunes y aún sin espabilar...












 Foto



¿Cómo suenan vuestras casas a primera hora? ¿Alguna con sabor vintage?


viernes, 29 de abril de 2016

Dos iguales para hoy...

Andábamos buscando no sé qué cosa por el despacho de uno de nuestros amores, cuando de repente reparamos en algo sorprendente; entre la colección de relojes del susodicho había dos repetidos. -"¿Cómo puede ser que tengas DOS IGUALES y no nos hayas dicho nada?" Pobre hombre, sin comerlo ni beberlo casi entona el "mea culpa" y encima, y delante de sus narices, nos llevamos uno para el taller.


En realidad se trata de una caja de madera que, hace tiempo, servía de contenedor a una marca de whisky, de ahí que hubiera más de una. Le dimos muchas vueltas a ver cómo lo transformábamos, hasta que la inspiración nos llegó del norte. Con pintura a la tiza blanca cubrimos todo.


Colocamos cinta de carrocero en sitios estratégicos...


... y seguimos pintando, esta vez con color.


¿No os habíamos dicho algo del norte? Pues sí, esta vez hemos cambiado completamente de registro y hemos probado con las líneas rectas, los toques de color intenso...


... y algo de geometría.


¡Y mira tú que nos ha gustado!


En serio que hemos intentado devolverla a su lugar de origen... Pero le han salido muchos novios y, con el beneplácito de su anterior dueño, ha cambiado de hogar y de estantería. Ahora solo falta buscarle una pila a ese reloj, ¡que siempre marca la misma hora! 


Nos vamos a casa de Marcela y sus findes frugales con nuestro nórdico, a ver qué impresión causa. Y, sobre todo, para sorprendernos y aprender con las propuestas de nuestr@s compañer@s.

¡Qué paséis un estupendo fin de semana!

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