Una de nosotras es zurda. Y esto no nos afecta lo más mínimo en nuestro trabajo diario, salvo a la hora de cargar y mover algún mueble pesado, que después del "1, 2 y 3 y giramos" ¡cada una lo hace para un lado! y el mueble ni se cosca, claro. Pero a lo que íbamos, que una de nosotras es zurda, de las de antes, cuando no había objetos de uso cotidiano adaptados a esa mano, y tenías que buscarte la vida para aprender a cortar, por ejemplo, con unas tijeras. Y se aprende, faltaría más, ¡aunque las tijeras nunca dejan de ser algo que no se termina de dominar, ni de gustar!. Sin embargo, después de pasar un año entre blogueras, entre DIYs y decoración, cada vez nos llamaba más la atención algunas preciosidades que ilustraban esos blogs, bien para trabajar, bien para decorar... Algunas vintage, otras de inspiración oriental, con forma de animal, en metales de dos colores... Y de repente cambió nuestra percepción de ese elemento ¡para pasar a convertirse en un objeto de deseo!
No hemos dicho hasta ahora que una de nosotras, la zurda precisamente, ha pasado la ultima semana santa con su hija en Washington y Nueva York. Es una larga y preciosa historia que algún día relataremos aquí... El caso es que paseando por Manhattan, entraron en una tienda impresionante de cosas chinas, ¡y lo único que compraron fue unas de esas tijeras tan deseadas!
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Tijeras que, por supuesto, las hay en todos los Asian shops españoles (como llaman las chicas Decosur a los chinos, y desde ahora nosotras también), como más tarde comprobaríamos. Sí, sí, si, si.... ¡Pero las nuestras son de Nueva York!