viernes, 11 de noviembre de 2016

Redonda frugalidad.

Marga, la madre de una de las amigas de nuestras Julias, nos hizo el siguiente encargo; deseaba que su camarera vintage, de líneas curvas, dejara atrás este añejo dorado y darle otro aspecto más actual. Ella nos la trajo sin los cristales que sirven de sobre para evitar un traslado innecesario.


Nos encanta desmontar, pero siempre intentamos hacer fotos del proceso para no descalabrarnos la cabeza con el montaje.


El tono que deseaba Marga lo conseguimos mezclando estos dos colores.


Algun@s pensaréis que por qué no lo pintamos con spray, pero nuestra experiencia nos dice que, aplicada en los metales, la pintura pulverizada salta con relativa facilidad y, como la camarera iba a ser un auxiliar de uso, decidimos imprimar, primero, y pintar a conciencia. Tres capas, de hecho.


Tras el barniz, mezclamos cera con betún de judea para darle la pátina que nuestra cliente solicitaba.


Obsérvese el resultado, ¿os gusta?






¡Lista para poner sus cristales y decorar el hogar de nuestra amiga!


Quien tuvo la cortesía de enviarnos fotos ya instalada. Nos gusta mucho el contraste que el vidrio ahumado hace con el nuevo tono de la camarera.




Un viernes más nos acercamos a casa de Marcela que celebra su 150 Finde Frugal, un número redondo que merecía un diy redondo.


¡Feliz fin de semana!




miércoles, 9 de noviembre de 2016

La luz de Santarém.

Cuando decidimos comenzar con el blog y montar el taller, hicimos las dos un viaje express a Portugal, en concreto a un pueblo llamado Santarém. En él vivía Cruz, una buena amiga que nos enseñó varios anticuarios y naves donde se vendían muebles de segunda mano. Y es en una de estas naves, inmensa ella, donde adquirimos la mayoría de nuestras primeras piezas vintage, y una caja llena de unos preciosos y delicados objetos que descubrimos al final del recorrido. El sitio era enorme y lleno a rebosar, pero la adrenalina y los nervios por no dejar nada sin investigar, nos llevó hasta la planta alta, a una especie de buhardilla donde no se veía ni tres en un burro, a pesar de que la única bombilla existente estaba prendida. Cuando nuestros ojos se acostumbraron, descubrimos que las estanterías estaban llenas de tulipas, muchas tulipas de cristal cubiertas de polvo. Era dificilísimo distinguirlas, así que echamos mano de nuestras sendas Blackberrys, que por aquel entonces no tenían linternas y, dándole una y otra vez al botoncito que encendía la pantalla fuimos eligiendo y descartando. Allí nos habríamos quedado horas, ¡era el reino de las pantallas vintage! pero nos estábamos quedando ciegas y sólo contábamos con un coche, el nuestro, para trasportar nuestros tesoros de vuelta a casa. Os enseñamos la foto del bodegón que preparamos para unas Navidades con muchos de aquellos fanales.


No sabéis la de veces que nos acordamos de aquella habitación y lo que nos gustaría volver (y ya tendríamos linternas en los móviles...). Pero eso no quita para que continuemos buscando, y encontrando, delicadas tulipas con las que fabricar nuestras propias lámparas, como ésta que ya publicamos.


O ésta otra. Ambas en nuestros respectivos dormitorios y que seguro ya habréis visto en el blog.


Por cierto, fijaos qué coincidencia, una de las pantallas de abajo es prácticamente idéntica a la de arriba.


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Pero, además de lámparas, hay muchas otras cosas que podemos idear para decorar con ellas...


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No sabemos si regresaremos a Santarém, pero sí tenemos claro que seguiremos buscando estos delicados objetos de cristal que siempre nos inspiran tanto. ¿Os pasa lo mismo a vosotr@s?



lunes, 7 de noviembre de 2016

Los animales nos sujetan....

Más de uno habrá vivido en sus propias carnes períodos de la vida con circunstancias negativas que provocan llegar a estados de ánimo realmente deplorables.... Nosotras no somos bichos raros y también conocemos malas épocas, de incertidumbre, de tristeza, de abandono, de ilusiones truncadas.... Ambas, por ejemplo, tuvimos en nuestros primeros años de casadas un período de malestar, con enormes dudas sobre la garantía de poder tener hijos. En esa temporada, nuestros respectivos cónyuges (tened en cuenta que por aquel entonces nosotras no nos conocíamos, y aún así, ya había semejanzas entre nuestras vidas), viendo la desazón de ambas, regalaron a una un precioso caniche, Twingo, y a la otra un vivaracho siamés, Paco. Ellos nos ayudaron a superar esos, -así nos lo parecían-, difíciles momentos y a sujetarnos para no caer. ¡Y por supuesto que no caímos! ¡¿Cómo no?! Llegaron los niños, ¡dos por cabeza!, y además vivieron con nuestras queridísimas mascotas hasta que las dos pasaron a mejor vida. 

No son los únicos casos de ayuda emocional que estos animalitos proporcionan. La soledad de la madre viuda de una de nosotras se calmó con la entrada en su hogar de Pepe, un enorme gato gris atigrado que duerme sobre el pecho de la progenitora y observa cada noche si su dueña respira. O ese otro pequeño minino, el hoy gran Perico, que fue la sorpresa que una de nosotras dio a sus hijos tras comunicarles con tristeza que sus papás se separaban. También mitigó el horror de un divorcio, en la medida de lo que cabe.... Por eso, no dudamos en reiterarnos...  Con su amor sin límites, ¡los animales nos sujetan!















Y a vosotr@s... ¿os sostienen también las mascotas?



viernes, 4 de noviembre de 2016

Colorida frugalidad

Hoy vamos a ser muy malas, jejejeje. Pero es que estamos seguras de que este cachivache, que ya os mostramos hace un tiempo por aquí, va a despertar mucha envidia (ya en su día lo hizo...). Una de nosotras se encaprichó de él hace muchos años, cuando lo vio en el catálogo de esa empresa que casi todos conocemos, dedicada a vender libros de casa en casa. ¡No se pudo contener! Y eso que nosotras no somos muy dadas a las manualidades y, en ese momento de nuestras vidas, menos aún. Pero el chisme en cuestión pedía desde las páginas impresas: "cómprame, cómprame". 


Y eso hicimos. Con la excusa de que era para una de nuestras niñas, claro. Aunque la Julia en cuestión nunca le ha prestado mucha atención, así que, desde que Retro y con encanto existe, se encuentra casi a nuestra entera disposición.


Sin embargo, hemos de confesar que siempre le vimos un pequeño fallo, más bien un "desentone"; la base en madera nunca nos convenció.


Así que le llegó el momento, intercalando brochazos entre trabajo y trabajo, el blanco fue el elegido; el único, el que faltaba...




Todas estas tijeras, cada una con un vibrante tono y un diseño de corte diferente, tenían que reposar en el color por excelencia, ese que se descompone con la luz para formar el arco iris.






Estamos tratando de crear espacios bonitos en nuestro taller, ¡cosa harto difícil! Y aprovechamos el colorido de tijeras y pinturas para decorar con nuestras herramientas de trabajo. Junto a esta estantería que ya conocéis, y que ha cambiado de lugar y de función, ha encontrado el portatijeras su pareja ideal.


Con esta colorida frugalidad, nos vamos con Marcela y su cita de los viernes.


¡Feliz fin de semana!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿Para faldas...?

Ninguna de las dos somos muy de faldas, la verdad. Adoramos los vestidos, que estilizan y alargan la figura dando al cuerpo una elegancia especial. O al menos eso nos parece a nosotras. Además, su comodidad nos atrae sobremanera. No necesitan tantas combinaciones y, como somos de pocos complementos, nos dan mucho juego en el día a día cuando lo que buscamos es rapidez en el vestir para salir pitando a trabajar. Nuestros armarios (el de cada una, se entiende, que no tenemos tanta ropa como para necesitar varios roperos, aunque nos gustaría) necesitan barras en altura para guardar estos trajes enterizos, y unas cuantas baldas para vaqueros y leggins (nosotras les llamamos mallas, que es como más de aquí). Nos sobran las perchas para basquiñas, sayas, polleras, o faldas (minifaldas sí tenemos algunas, que aún nos gusta mostrar pierna) y hemos descubierto que no sólo a nosotras nos estorban en el armario estos colgadores con pinzas. Y si no, que nos lo digan los moradores de estos lindos hogares....









McKinney, TX: Megan Charters







Nosotras también usamos estas perchas para secar flores, y así durante el tiempo que precisan, las disfrutamos decorando con ellas. El caso, que dentro o fuera del armario, tienen una utilidad tremenda..., ¿no os lo parece?


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