A pesar del tiempo que hace que nos conocemos, una de nosotras no deja de asombrarse por las capacidades adivinatorias de la otra de nosotras. Esa habilidad innata para, ya sea por la forma de caminar, hablar o mirar..., acertar con el signo zodiacal del que tiene enfrente, es asunto misterioso e inexplicable para la no iniciada de Retro y con encanto en estas artes. Otra gallo canta con el horóscopo chino, en el que, ahora sí, las dos estamos pegadas... Después de indagar un poco, os diremos que, básicamente, cada personalidad individual se asocia con un animal que la representa, según el año de nacimiento. Además, cada animal cuenta con cinco posibles elementos, modificadores de la personalidad: madera, fuego, tierra, metal y agua. Y da la casualidad de que, en este oráculo, las dos somos caballos de fuego, siendo nuestras cualidades básicas la pasión, la inteligencia y la alegría. ¿Qué os parece? Pues a nosotras nos encanta, no solo por el animal que nos representa, uno de nuestros favoritos, sino también por las cualidades asociadas a él...Y por eso hoy le rendimos y, nos rendimos, homenaje, en forma decorativa.
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miércoles, 6 de marzo de 2019
lunes, 7 de marzo de 2016
¡Mamá, vamos a los cacharritos!
De todos es sabido que en nuestra ciudad la fiesta por excelencia es la Feria de Abril (aunque en más de una ocasión ha caído en Mayo, todo sea dicho de paso), y ya sabéis que la disfrutamos porque se instala muy cerca de nuestras respectivas casas. Pero hay que reconocer que el ruido que genera es realmente ensordecedor. Y más aún si, en lugar de a la zona de las casetas (habitáculos creados con lonas, paneles de madera y estructura de tubos de metal, donde los feriantes bailamos y cantamos sevillanas), acudes al espacio contiguo reservado para las atracciones. Esa estruendosa zona se llama en nuestra ciudad "la calle del infierno", aunque está compuesta de más de una y más de dos vías... Los "cacharritos" (nombre dado por estos lares a las atracciones) hacen la delicia de los pequeños y no tan pequeños, y cada año, van siendo más sofisticados, peligrosos y de gran altura. Por eso nosotras preferimos los clásicos carruseles de caballitos, y más aún al ver cómo también decoran hogares de todo el mundo.
A nuestros niños los carruseles ni fú ni fá... Les van las emociones fuertes, para congoja y pavor de sus progenitoras, éstas que os escriben. ¿Y vosotr@s, sois de cacharritos?
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