No hay nada más agradable que "respanchingarse" en un sillón al llegar a casa después de un duro día de trabajo ... Pero, sin duda, lo mejor de todo es levantar las piernas, ponerlas en horizontal y apoyarlas en una zona cómoda. ¡Uff... qué alivio! Seguro que estáis de acuerdo con nosotras. Pues por eso queremos darle su lugar al escabel, ese pequeño taburete corto, ancho y de cuatro patas, con tapa tapizada de tela, que hace las delicias de nuestro descanso.
Si, sí, sabemos que no son necesarios, que lo mismo podemos usar una mesa, otro asiento... aunque estos se consideren inapropiados...(eso le decimos a nuestros hijos, pero en cuanto no nos ven... ¡pies a la mesa!). Sin embargo, los escabeles están fabricados precisamente a tal y efecto y, además, son de lo más decorativos. Aunque debéis saber que esa utilidad dada a estos minimuebles es moderna. Ya en la época de la Roma Antigua se usaba una pequeña banqueta para subir a las camas, que por aquel entonces eran muy altas (a quién se le ocurriría hacerlas así..., un descerebrado, seguro), y sus tapizados solían ser muy lujosos. En el medievo el escabel era el modo habitual de acceder al trono (el que pudiera, se entiende...).
Pero dejémonos de historias y pasemos a lo que nos ocupa. He aquí una serie de propuestas que creemos os gustarán.
Insistimos... nada mejor que poner en alto nuestras extremidades inferiores (patitas, jeje) al llegar a casa... ¿no creéis?




