miércoles, 12 de octubre de 2016

Libros de mesa de café...

Hace unos días, y con motivo de una celebración especial, una de nosotras le regaló a su media naranja un par de libros, entre ellos uno de pequeño tamaño con las pastas en color rosa "fosforito" y que reza por título ¿Qué es la arquitectura? En cuanto la hija del homenajeado, una de las Julias, lo vio, dijo, "-Anda, eso es un libro de mesa de café", "-¿El qué?", preguntamos al unísono sus progenitores, "Sí, volúmenes bonitos, llamativos, especiales, ideados sobre todo para decorar; Kim Kardashian ha publicado uno", "¿¿¡¡.................¡¡¡¡?? Fue todo lo que una de nosotras alcanzó a articular... Acabáramos, ¡ni en mil años pudimos imaginar que la Kardashian fuera a aparecer en uno de nuestro post! Aunque, bienvenida inspiración, Julia. Claro que habíamos reparado en esos auxiliares (veladores, carritos, pequeñas estanterías....) presididos por uno o varios tomos de llamativa encuadernación, pero nunca nos dio por pensar que éstos tuviesen un fin ornamental, e incluso que se hubiera acuñado un término para definirlos. De hecho, nosotras también tenemos algún que otro ejemplar en la consabida mesita, aunque con una estética más vintage, pues siempre hemos visto en la literatura mucho más que una lectura, amando las obras hasta el punto de disfrutar con su presencia y su protagonismo.







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Nosotras no tendríamos el "book" de la famosa en cuestión decorando nuestras casas, pues no nos parece muy familiar presidir el salón con tanta exuberancia y protuberancia... Aunque es una opinión completamente personal, que conste. Y vosotr@s, ¿tenéis algún libro con especial presencia en vuestro hogar?


lunes, 10 de octubre de 2016

Escondido en las alturas...

Insistimos, estamos hasta las narices de la adicción de nuestros hijos a los móviles .... Nos ignoran e ignoran al resto del mundo cuando se sumergen en ese rápido movimiento de pulgares que les hace "comunicarse" con su círculo de amistades que, por cierto, es casi inagotable, Porque... ¡vaya la vida social que tienen los adolescentes de hoy día, contra! A lo que vamos, que hay veces que nos sublevamos, los castigamos y escondemos sus celulares (amigas de América, nos encanta esta denominación) donde menos pueden imaginar que estarían... No vamos a dar ideas porque sabemos que nos leen, ya sabéis...  Lo que ya no hacemos es lo que en un principio, y es situarlos en estantería altas para que no llegaran. Ambas somos de buena estatura, claro que los tacones ayudan a ello, y nada nos parecía mejor que los escondrijos en los mencionados estantes para evitar su alcance. Pero los niños son listos y... ¡crecen! ¿Lo sabíais? ¡Y lo hacen por minuto! Ahora nos quebramos la cabeza buscando un lugar más inaccesible y original para sus "extensiones de dedos y orejas".., y nos dedicamos a decorar nuestros antiguos, y elevados, refugios de telefonía. 












¿Y vosotr@s, escondéis algo en la alturas?



viernes, 7 de octubre de 2016

¡El busto es mío!

Y el gusto también, porque mira que tuvimos suerte de encontrar esta linda niña, que nos encantó, en un mercadillo de la ciudad.... Estaba algo estropeado, pero nos lo trajimos al taller sin dudar por un precio irrisorio. También tenía la parejita el señor que nos la vendió, pero el churumbel no era tan agraciado como su hermana y nos decantamos por dejarlo con su dueño.


Evidentemente, había que darle un buen retoque, porque el plateado brillante y el negro de la base, aparte de estar bastante arañado, no nos entraba por el ojo. Verde hielo daría vida y alegría a la carita de nuestra rapaza.


Y la lija suavizaría el tacto entre capa y capa.


Destellos metalizados en la peana y en algún sitio más...


Sí..., con el pincel medio seco dimos unos pequeños brochazos en la diadema y en la lazada, creando algo más de contraste, y la verdad es que nos gustó el resultado.






Nuestro pequeño busto estaba listo para elegir dueña... Las dos lo queremos y para nuestros adentros decimos....¡el busto es míooo!
 

Pero como en otras ocasiones, aquí no hay pelea. Se quedará en el taller de atrezzo hasta que encuentre su casa definitiva.


Mientras, nos vamos a casa de Marcela Cavaglieri. ¿Nos acompañáis a su Finde Frugal, a alegrarnos la vista con las creaciones e ideas de las demás blogueras? ¡¡Vamos!!


¡Feliz fin de semana!

miércoles, 5 de octubre de 2016

¡Interrúmpeme!

Eso es lo que cualquiera de las dos, y seguro que más de un@ de los que nos leéis, se dice a sí misma mentalmente cuando se va dando cuenta, en una conversación, que está metiendo la pata hasta el corvejón.... ¿Quién porras me habrá dejado abrir la boquita para decir tal sandez? Y mira que somos ambas de poco hablar..., una más prudente que la otra, eso sí. Pues nada... Cuando más tenemos que seguir en esa línea de pico cerrado, se nos ocurre la genial idea de dar el "golpe de gracia" al interlocutor o interlocutores, poniendo a tu "cómplice" acompañante en guardia. Y éste te avisa de dos maneras: te de un pisotón si está situado a tu lado o, por contra y si se encuentra frente a tí, en la misma horizontal que los alucinados oyentes, te abre los ojos como platos y te hace reaccionar. Pero el mal ya está hecho, hemos perdido todo el glamour... La interrupción ha llegado tarde. Quién tuviera una clavija en el cerebro que detectara automáticamente la verborrea descontrolada, y la apagara o encendiera, según las circunstancias.

Por cierto, ¿habéis visto qué especiales y decorativos son los mecanismos que hoy os mostramos? 








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Desde aquí reivindicamos la importancia de estos interruptores, modernos o vintage, que se rescatan e incorporan para embellecer aún más el "on-off". Madera, metal o porcelana, personalizar las carcasas con papel pintado o tu foto favorita... Todo para hacer de este gesto, un momento de elegancia y estilo que no pase nunca más desapercibido. ¿A que sí?


lunes, 3 de octubre de 2016

De marcos y maquillaje...

El otro día durante el almuerzo, una de nuestras Julias se quejaba de la mala cara que tenia; madrugan entre semana, nunca duermen lo suficiente, se les ha ido el moreno de las vacaciones... e intentaba obtener permiso para ir al colegio con rimel en los ojos. No lo consiguió, por supuesto, que no nos parece que a la escuela tengan que asistir maquilladas. Con esa supuesta mala cara y todo, nosotras las vemos preciosas, con sus tonalidades innatas y el esplendor propio de la juventud ¿Cómo hacerles ver que no necesitan ni una gota de color con la que enturbiar su belleza? ¿Por qué no somos capaces de transmitirles lo que nuestros ojos ven cuando las miramos? Vale, vale, lo nuestro se llama madurez, lo de ellas adolescencia... Y a ver quién no ha salido nunca de casa con las pinturas de guerra en el bolso, para hacerse la raya del ojo en el ascensor o en la calle a escondidas de sus progenitores. Somos conscientes de que en eso de los afeites tenemos la batalla perdida, pues reconocemos que es de lo más atractivo jugar a resaltar, disimular e incluso transformar el rostro. Con el tiempo aprenderán eso de que menos es más, y que no necesitan muchos más adornos que ellas mismas para brillar y destacar. Como estas pinturas en papel, tela o madera, que se exponen y decoran sin marcos ni bastidores que las apoyen... Naturales como la vida misma.




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Por supuesto, tampoco le hacemos ascos a una moldura y a un buen maquillaje..., que también es un arte dar a cada cosa y a cada momento, su sitio.


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