viernes, 16 de junio de 2017

Una colcha muy apañada

En uno de los primeros mercadillos que pisamos en nuestra ciudad, compramos esta colcha por 5 euros... Estaba en un puesto con otras prendas vintage para el hogar, y no pudimos resistiros a su suave algodón y a los bordados que la adornaban. ¡Y encima por ese precio! Una de las dos se la trajo a casa, la lavó primorosa y concienzudamente y, a pesar de ser para cama de matrimonio de 1,35 cms, la colocó en la cama de su hija.


Hasta ahí todo perfecto, pues quedaba preciosa y le daba un aire muy romántico a la habitación. Sin embargo, los estirones que recibía cada noche para taparse nuestra adolescente hasta las orejas, terminó por romper algunas zonas de la cenefa de flores del centro de la colcha.


Aquí podéis apreciar mejor a qué nos referimos....


Así que optamos por dejar de usarla antes de que el daño fuera irreparable; pero nos resistíamos a guardarla... Es por ello que estas dos cabecitas pensantes se pusieron a cavilar qué otro uso podríamos darle... Medimos, hicimos cálculos, algunas composiciones y, al final, ésto es lo que ideamos.


De la zona central sacamos tres cortinas para una de nuestras cocinas.



Se sujetan tanto arriba como abajo con esas varillas extensibles que van a presión


Pero nos gusta subir un poco la inferior, por el efecto un poco abullonado que hace la tela y por dejar que pase más luz.


Y un volante para la cama de la de los estirones a la colcha... Le colocamos un velcro adhesivo al canapé (el que es más rugoso) y el contrario cosido a la tela.


Ha quedado precioso, ¿verdad?



Dicen que del cerdo se aprovecha todo, hasta los andares... Pues lo mismo hemos hecho con la bendita colcha, que no ha sobrado ni un "cachito" de tela después de tanto apaño. Eso sí, en honor a la verdad, tenemos que decir que, tal y como contamos al principio, nosotras hemos sido las "ideadoras" del proyecto, pero no lo hemos llevado a cabo; una porque no cose y la otra porque no tiene tiempo... Una costurera amiga ha sido la que ha llevado nuestro plan a la práctica y con este magnífico resultado.

Y con nuestras cortinas y nuestro volante, nos vamos un viernes más a casa de Marcela Cavaglieri y sus Findes frugales.

¡Feliz fin de semana!

miércoles, 14 de junio de 2017

¿A derecha o a izquierda?

¿No os habéis preguntado nunca por qué las prendas masculinas se cierran para un lado y las femeninas para otro? Pues hoy nos ha dado por indagar.... Hay una teoría por la que los botones de los hombres se disponen a la derecha y los de mujer a la izquierda. Antiguamente a los caballeros los vestían las criadas, y así les era más sencillo abrochar las prendas poniéndolas en el lado contrario al habitual. Otra teoría es aquella que coincide cronológicamente con la lucha por la igualdad de derechos entre señoras y señores. Sólo se pretendía diferenciar los ropajes; aunque las mujeres querían llevar ropa cómoda parecida a la de los hombres, no estaría bien visto..., y de ahí el que el lugar de los botones dejara claro el género de cada persona. A saber... Nosotras no le vamos a dar más vueltas a la cabeza, y sin embargo, sí vamos a marear los botones buscándole, como a tantos otros objetos, su marcado poder decorativo. 










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También podría ser que el primero que pusiera los botones al revés fuera zurdo, ¿no creéis?


lunes, 12 de junio de 2017

La mirilla coqueta

Una de nuestras hijas se ha enganchado a Friends... Tanto, que en las tardes de estudio de este curso pasado, hacía coincidir su rato de descanso con la hora de emisión de los capítulos. Y claro, nosotras que no somos de piedra y, encima, fans incondicionales de esta serie desde sus inicios, pues terminábamos sentadas en una esquinilla del sofá, así como "me-quedo-un-momento-a-ver-esta-escena-y-sigo-con-lo-que-estaba-haciendo", y muchas veces terminábamos bien arrellanadas en el asiento viendo el capítulo entero... Pero es que las peripecias de estos seis amigos entrañables, aun hoy nos embelesan y divierten como el primer día. Igual que seguimos suspirando por el apartamento de Mónica y Rachel... Esa decoración tan ecléctica resultaba de lo más novedosa y atractiva para nosotras en sus primeros años de emisión, y uno de los detalles que enseguida captó nuestra atención fue el famoso marco que  rodeaba la mirilla de la puerta de entrada. Tanto es así que, desde entonces, tenemos adornadas las de nuestras casas. Una idea sencilla y muy fácil de copiar, al gusto de cada persona y cada hogar, con el que sacar de la monotonía esa, casi siempre olvidada, puerta principal.





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Y vosotr@s, ¿Tenéis la mirilla decorada?


viernes, 9 de junio de 2017

Un banquito muy puntual.

Hoy os enseñamos la transformación de este banquito clásico de hierro forjado, con foto previa malísima, que llevaba años con una de nosotras en su estado original. 


Como ya hemos confesado en más de una ocasión, somos "mariquillas las primeras", y eso de empezar sin muchos preámbulos un trabajo, es lo que más nos gusta del mundo. Así que, con el banquito tal cual, nos lanzamos con la pintura a la tiza, para darnos cuenta a los pocos brochazos de que era mejor desmontarlo, y darle una manita de imprimación previa, para que agarrara mejor sobre el metal.


En esta foto podéis ver el tono elegido, un crema muy, muy claro. Lleva dos manos y barniz protector.


Lo cierto y verdad es que queríamos redecorar este mueble desde hacía mucho tiempo, pero no encontrábamos la tela que nos enamorara...


..., ¡hasta que apareció! El retapizado de este tipo de asientos es muy sencillo, solo hay que tener cuidado de que la tela quede bien estirada y, las esquinas, lo más curiosas posible. Nosotras no somos expertas ni mucho menos, por eso podemos decir que este trabajo es muy asequible, siempre que se cuente con una grapadora de tapicería, que no son nada caras y fáciles de manejar.


Y así quedó.


Mucho más ligero y juvenil..., 


..., dando la hora todo el rato, aunque para él parece que el tiempo haya ido a la inversa, ¿verdad?






Se va a quedar en uno de nuestros dormitorios, nos servirá de asiento durante el día y, por la noche, sostendrá las almohadas y cojines que adornan la cama.


Y nos lo llevamos a casa de Marcela Cavaglieri, que hoy reanuda sus findes frugales después de unas semanas de vacaciones.


Pues con él nos despedimos por esta semana... ¡Sed buenos y felices!


miércoles, 7 de junio de 2017

Cortinas "pal" arrastre...

Resulta que, cuando una de nosotras fue a poner cortinas en su nueva casa, hará unos veinte años, le comentó a una costurera amiga (queda claro que la anécdota se corresponde con la de nosotras que no coge una aguja...), la posibilidad de que éstas arrastraran un poco. Habíamos visto la idea en alguna revista de decoración de la época y nos gustaba. La respuesta de la costurera no se hizo esperar -"¿Pero, estás loca o qué te pasa?, ¿que arrastren?, ¿para estar todo el día limpiando el suelo con los visillos?, ¿dónde se ha visto eso?... " Ante semejante avalancha de preguntas, a una se le fue poniendo cara de tonta y, ni que decir tiene, que las cortinas se colocaran al largo que la buena de la costurera consideró oportuno. ¡Y nunca más se habló del tema! Pero, hete aquí, que una segunda mudanza ocasionó que las cortinas antiguas no pudieran ser aprovechadas en la nueva vivienda, con lo que fueron a parar a la playa. Una vez allí y al colocarlas, el marido de una de nosotras comentó  "-Vas a tener que hacer algo con ellas, más alta no puedo poner la barra, y arrastran". ¡Palabras mágicas aquellas! ¡Y era cierto! Se apoyaban suavemente y con la medida justa en el suelo, creando ese juego de volúmenes que tanto nos atrajo en su día.




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Y así siguen después de varios años, ni más sucias ni más limpias que las demás, con su peso descansando delicadamente sobre el piso, como siempre soñó una de nosotras que quería sus cortinas. ¿Os atreveríais a colocarlas así?



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